Arte y Filosofía - Producciones con sentido

 

 

Música para eventos

Publicada en web de Revista Azahar
Rosario, Agosto de 2011

Cuando uno piensa en música para los eventos son varias las cuestiones a tener en cuenta:

    • Tipo de evento
    • Momentos y espacios (la música se desarrolla en el tiempo y si es en vivo también en el espacio)
    • Finalidades
    • Sentido particular y coherencia en el sentido general de la fiesta.
    • Preferencias de los contratantes
    • Preferencia media de los invitados
Música para bodas:

Es un tipo muy especial porque tiene partes muy diferenciadas y grupos etarios muy marcados.

    • Ceremonia religiosa: si la boda tiene ceremonia religiosa, en cualquier credo que fuese, uno ha de suponer que la música en este momento tendrá que ver con el hecho como tal. Sin embargo ninguna de las canciones tradicionales de boda son en absoluto religiosas. Normalmente se utilizan las siguientes:
      • Marchas Nupciales: las dos más tradicionales son la Marcha Nupcial de Mendelssohn, que forma parte de la obra “Sueño de una noche de verano”, y la de Wagner, de la ópera “Lohengrin”. El uso de ambas en las bodas fue iniciado por la princesa Victoria de Inglaterra al casarse con Federico Guillermo de Prusia (1858) y aún perduran tanto para la entrada como para la salida. Hay otras obras que se usan para esta ocasión con menor frecuencia, como la nupcial de Mozart en “Las bodas de Figaro”, el canon de Pachebel, Gloria de Vivaldi, etc.
      • Ave María: el de Schubert es una de las siete canciones del ciclo “La dama del lago” (poema épico de Walter Scott) y su texto original en alemán contiene sólo las dos primeras palabras latinas de la tradicional oración católica en el inicio y el cierre de todas las estrofas (6), y por ello se le traspuesto su nombre. El resto del texto es profano y el origen de la música también, aunque Schubert declara haber volcado en ella toda su devoción. No podíamos esperar que ni Schubert ni Scott refrendaran el resto del texto latino debido a que ninguno de los dos profesaba la fe católica: en el protestantismo y en el anglicanismo no es dogma la virginidad de María. Posteriormente se agregó el resto del texto propio en latín. El Ave María de Bach-Gounod tampoco es una canción religiosa: su melodía fue tomada por Gounod del primer preludio de “El Clave bien temperado” de Bach. También se estila el “Santa María” de Mascagni, que tampoco es una canción religiosa en su origen sino la transcripción de parte de la melodía de la obertura de su “Cavallería Rusticana” a la cual le agregó un texto devoto, que nada tiene que ver con el latino. En todos los casos no se trata de obras compuestas con fines religiosos o litúrgicos, aunque esto no signifique que por ello sean menos espirituales. Su uso en las bodas católicas es tradicional en el momento de los anillos, a veces también en la entrada de la novia. Por este motivo y como además “es lindo” suele cantárselo también en bodas de otros credos y en las bodas civiles cuando no hubiere religiosa.
      • Canciones de salida: “Pompa y circunstancia” es un marcha imperialista del inglés Edward Elgar; Aleluya (Haendel, del Oratorio “El Mesías”), Exultate Deo (Scarlatti), etc., son otras opciones. Algunos ministros, más abiertos, permiten el uso de temas profanos actuales, temas de “Il divo” (como “Hasta mi final”) o algunos de los temas interpretados por Andrea Bocelli.
      • En todos los casos los formatos elegidos suelen ser bien la música en cd que directamente hacen sonar en la iglesia, coros, grupos vocales, solistas o pequeños grupos de cámara (cuerdas).

    • Fiesta: la fiesta de bodas, a diferencia de otras celebraciones, tiene momentos muy definidos.
    • la espera de los novios: música relajada y tranquila, de acompañamiento, como la que se usa durante la cena. Es frecuente la contratación de algún grupo de cámara.
    • el ingreso de los novios: suele usarse una canción elegida por ellos que normalmente tiene que ver con su historia personal, habitualmente es una grabación disparada por el DJ.
    • música de acompañamiento durante la cena: este suele ser un punto débil debido a que normalmente los novios no reparan en él y los DJ ponen lo que les gusta o conocen sin atender a que debe ser una música tranquila y en un volumen que pueda permitir la conversación. Lo ideal es música romántica cantada u orquestal, boleros, líricos pop, orquestales pop, etc. No corresponde música para bailar, aunque sea en bajo volumen, pues no sólo impide diferenciar bien los momentos sino las intenciones y el sentido de cada uno.
    • Show formal: se realiza habitualmente al terminar el plato principal, a veces se convoca a un solista melódico que interacciona con los novios y los invitados. Los temas suelen ser de preferencia de los novios y/o vinculados con su historia.
    • Baile: es el alma de la fiesta. Deben sí o sí acordarse previamente los momentos e intenciones entre novios y WP o el DJ. Si se baila el vals suele hacerse tradicionalmente al inicio de la primera tanda de baile, aunque también se estila al ingresar los novios al salón, luego de los saludos. Es normal que las tandas de baile alternen con otros momentos y artistas de la fiesta y en este sentido un buen DJ hará sonar en la primera y luego del vals (si lo hubiese) temas más tradicionales, clásicos de la música bailable (los ‘80’s y ‘90’s son ideales para ello) debido a dos razones: la gente mayor que aún está en la pista y a que esa misma gente suele abandonar la fiesta más temprano. Motivo por el cual la segunda tanda de baile lleva el cotillón y la música en vivo (cuando la hay) y la tercera es la más “descontrolada”, siendo los jóvenes, especialmente los más allegados a los novios, los principales protagonistas de la misma, con los temas más contemporáneos o bandas en vivo más “zafadas”. El cierre de la fiesta pueden ser temas más lentos que tengan a los novios como centro. En todos los casos lo mejor es distinguir estilos e intenciones en cada tanda de baile, las mezclas sin sentido harán fracasar el momento. Y por supuesto tener en cuenta dos criterios fundamentales: la edad de los novios (y por ende de sus amigos y familiares) y el entorno cultural de los invitados en general, algo que debe ser conocido de antemano. No todas la fiestas son iguales y tener en cuenta estos aspectos harán de cada fiesta un evento único.

  • Las bodas de civil pueden también tener sus momentos especiales para la música, siempre en consonancia con el gusto de los novios y dentro de las posibilidades que ofrezca el lugar en que se realicen.
Aniversarios personales

Las fiestas de aniversario personales o de pareja son una excelente excusa para presenciar un buen show en vivo con las canciones que para los homenajeados son de mayor gusto e importancia. Es el gran regalo que puede hacérseles o que pueden hacerse a sí mismos. Cualquiera sea el género un show en vivo es también una buena oportunidad para que los protagonistas puedan ser artistas por un momento, y favorecer su participación junto con los artistas suele realzar y dar fervor a ese momento de la fiesta, siempre lleno de emoción, que muchas veces se continúa con karaokes y la aparición de “artistas” ocasionales que surgen de las amistades y de la familia. Elegir el artista adecuado no es tan fácil y debería evitarse la chabacanería y la falta de decoro: el homenajeado nunca, bajo ninguna circunstancia, debe ser humillado o burlado en su propia fiesta.

El esquema de estas fiestas puede ser similar al de las fiestas de bodas, sin olvidar que una fiesta exitosa resultará de la conjugación de una buena organización previa con lo que espontáneamente pueda surgir en el momento.

Eventos institucionales

Los eventos suelen ser un buen momento para disfrutar de buena música en compañía de personas con los cuales uno habitualmente no interacciona fuera del ámbito institucional.

Las fiestas empresariales: tienen sus matices debido a la normal variedad en el gusto y en la edad de los destinatarios de la misma. En las presentaciones de producto una música de acompañamiento que favorezca el diálogo es muy importante en estos casos ya que estas fiestas no sólo tienen la finalidad de mostrar un producto nuevo sino también de favorecer el encuentro para proyectar negocios. Aunque normalmente no hay música en vivo en este tipo de eventos, dependiendo del tipo de producto y de la gama a la cual está dirigido, puede destinarse un show especial, con un número fuerte, anoticiado de antemano, porque el mismo contribuye al deseo de acercamiento y presencia al evento de los convocados. También números en vivo de acompañamiento pueden ser buenos, aunque mi experiencia es que normalmente en estos casos la gente no distingue entre música en vivo y grabada, especialmente si los artistas no están muy visibles y es un dinero gastado en vano. Las fiestas en las que los empresarios buscan agasajar a sus empleados y/o proveedores y clientes son verdaderamente muy exitosas y la elección de un buen DJ o un buen número en vivo es altamente importante: las preferencias comunes suelen ser una buena excusa para el acercamiento que propugnará luego un ámbito de trabajo más relajado y cordial. Los directivos y la inteligencia del grupo de armado de la fiesta (que suelen ser miembros de la misma compañía), deben entender que  el éxito de la fiesta no sólo se verá en ella misma sino también en la continuidad laboral y comercial.

Otro tipo de instituciones establecerán sus necesidades de música en sus fiestas dependiendo siempre del perfil no sólo de sus directivos sino también de los invitados a quienes van dirigidas. Normalmente un buen espectáculo en vivo es un excelente modo de homenajearlos, aunque para ello el mismo debe estar en consonancia más con sus intereses que con los de los directivos. Quien hace un regalo debe pensar siempre en su destinatario. Encontrar un término medio entre los deseos personales de los distintos estamentos, la finalidad de la fiesta y, principalmente, los objetivos de la institución, es el punto más delicado al momento de elegir un artista o un tipo de espectáculo. No es lo mismo el aniversario de una Asociación Comercial que un Club de Barrio o una Fundación de beneficencia, está claro.

 Finalmente las fiestas institucionales deben siempre estar cargadas de afecto y de sentido, tendiendo a favorecer el deseo de compromiso con la institución. Y la música, así como otros números artísticos, pueden ser el ingrediente más adecuado para ello.

Para otros tipos de fiesta no incluidas dentro de estas categorías valen las pautas generales y los criterios establecidos aquí, adaptándolos a cada ocasión.

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